Nuestra historia
De Pozo de Nieve a Asador
Antes de que el inconfundible aroma a carne a la brasa impregnara nuestras paredes, este lugar albergaba uno de los secretos mejor guardados de la Zamora del siglo XVII: un majestuoso Pozo de la Nieve.
Construido bajo el cuidado de los monjes Jerónimos, su función era tan ingeniosa como vital. A través de sus cúpulas se introducía nieve compactada con paja, que, gracias a una arquitectura excepcional, se conservaba y condensaba hasta convertirse en hielo sólido. Este «oro blanco» era esencial para la vida de antaño, utilizándose tanto para conservar alimentos y crear los primeros helados, como para fines medicinales.
Con el paso de los siglos, el pozo abandonó su gélida función. A finales del siglo XX, tras una cuidada restauración, sus muros de piedra comenzaron una nueva vida en la hostelería. Por aquí pasaron diferentes sueños y negocios: fue restaurante, bar de copas e incluso un karaoke que llenó de música sus noches.
No fue hasta el año 2014 cuando este enclave histórico encontró su vocación definitiva, uniéndose a la historia de una familia para convertirse en el Restaurante Bodega Arrabal, un templo dedicado al arte de la carne a la brasa.

La Pasión de una Familia Carnicera

Nuestra historia reciente comienza en 2014, cuando Ángel Prieto y M.ª del Pilar Rodríguez toman las riendas de este lugar, con una visión clara: convertirlo en el asador de referencia en Zamora, uniendo un producto excepcional con un entorno inigualable.
La historia de Ángel es la historia de la propia carne. Nacido en la comarca de Aliste, creció en una familia de carniceros y tratantes de ganado. Desde niño, aprendió todos los secretos del oficio seleccionando los mejores ejemplares y despiezándolos para su venta. En 1987, abrir su propio puesto, “Carnicería Ángel Prieto”, un nombre que pronto se convirtió en sinónimo de calidad en el Mercado de Abastos de Zamora.
Nuestra carne
En nuestra brasa se encuentran los mejores cortes de cerdo, pollo y, por supuesto, nuestra especialidad, la carne de vacuno. Te invitamos a descubrir nuestras tres joyas:
- Ternera de Aliste: Una carne joven (menos de 12 meses) de una jugosidad espectacular y un sabor suave y delicado que enamora a todos los paladares.
- Buey de Aliste: Para los amantes de las emociones fuertes. Animales castrados con más de 48 meses y una cuidada maduración, que le otorgan una jugosidad, un aroma y una intensidad de sabor incomparables.
- Jato de Aliste: Un tesoro de nuestra tierra. Usamos este término zamorano para referirnos a los terneros que acaban de dejar la leche materna. ¿El resultado? Una carne de sabor lechal, increíblemente suave y con una textura tan tierna que, como decimos aquí, «se deshace en la boca».
